sábado, 8 de diciembre de 2012

STORMFRONT

Los hermanos fueron muertos por la métrica del Blanco
[entiéndase por Blanco la pesada luz, la tonelada
perpendicular del Sol nublado sobre sal
de plata y gelatina por milenios, Madre] y el líder
sobrevuela siete décadas de la identificación
de su mandíbula en los foros y las aptitudes
disfrazando su no todo es tan fácil: no son todo
bases en la Luna ni explosiones árticas
o antárticas. Ahora puedes hacer mímicas subvencionadas,
ripios o recortes humorísticos sin poca gracia,
pero el Blanco no conseguirá salvarse de ser Blanco
ni el hermano de la asfixia de una lengua sólida
como el veneno o los eslóganes. Es lo que pienso.
Brevemente. No quisiera darle menos vueltas ni engañar
a nadie con mis armas de matar que son prosodias
y sinónimos de una legaña líquida, sin costra,
sin cuajar e igual al asco emulsionado al Sol.


miércoles, 5 de diciembre de 2012

LA PRINCESA ESTÁ EN OTRO CASTILLO

Sonreir la papeleta como un mustang
los abrevaderos a las puertas del Saloon. Sé
de lo qué hablo. He pronunciado el bosque negro
que se acerca tanto a las fronteras metafóricas
del tedio. Jódete, me bufa Buddha Boy, el pistolero
prístino que me he inventado para el duelo al Sol.
Van dos puñetazos en el aire y el tambor entero
del revólver glauco de las lágrimas [porque vivimos
para el necio arte del gimotear: ni un puto tiro
da en el blanco]. La pianola amartillaba el pergamino
bruto de los labios con blasfemias que no son diferentes
del humor que traigo a mi llegada... Pero mírate:
sonsácale a tu médula los algoritmos que hacen píxeles
con la decencia de los héroes hoy en día
y dime [atrévete a decirme] que no tengo la razón.

martes, 4 de diciembre de 2012

VIGILANTE

 a Raúl Quinto
Cada noche, esta brutalidad de mis sintagmas.
Despeñarse de los bancos de los parques
[su madera cruje en la refriega del morreo, cálida
desdicha del sostén de hacer gimnasia] hasta los ecos
como taquicardias percutiendo lo voraz del nudo.
No pondré remedio. Escribiré mi sangre a rítmicas
de escarcha. Estará bien. Seré un murciélago
[la claridad, para cobardes y supersticiosos].
Pensaré la chica aquí, sentado aquí de nuevo.
¿Cómo era su nombre? Mucho me sorpendería
que ella adivinase el mío por debajo de la máscara.
Seguir siendo adolescente, enfierecido apache
o pura roca de las sintonías para abrir la luna.
¿Qué retengo desde mi cruzada contra el crimen
de la vida y vuestras catatónicas esvásticas?
Seré un murciélago. Soy lo peor. Haré que extrañe
y cribaré los parques cada noche, tatuando
el fin con su facilidad perpetua [lo peor] o suficiente.

lunes, 3 de diciembre de 2012

LAS COLINAS TIENEN OJOS

Hombres que he aprendido a perdonar. Los hombres
del plausible fosco. La lealtad. El humo
y la enhebrada aguja de los tiempos concretándose
en prodigios de viga de acero sorprendente. Llámame,
si quieres, un sentimental. Juego con hachas. Les
veré venir y tengo el hambre del qué acecha
una furtiva redención por otros [el poema
sirve para poco más que dar medida del silencio].
Que aquí ocurren las borrachas reincidencias. Son
como los diecisiete años de mostaza y napalm
en el rostro de estos hombres que se suman uno,
la improvisación de lo destructo cuando ya
me pertenece. ¿Porque vivo? O porque no.
No es lo que cuenta el eslabón de las masacres
y hago propio con el cráneo
de los hombres que he aprendido a perdonar.

martes, 27 de noviembre de 2012

LULLABY

Sangro para el Occidente de los lirios. Muto.
Acúnome en mi término por abrazar principios.
La mecánica del coro se verá venir, el Rey
apostillado para quien lo entienda y diga
«Es en directo, transmitiéndoles desde la Edad
de Piedra porque los sonetos han ardido
hasta develar la esvástica grosera de su alambre
y el Lenguaje ha de morir». Yo no lo entiendo.
Esto es así. Me quedaré perplejo ante el inmenso
de los trastes que ahora ataca el pulgar loco
del bajista en los auriculares, como si me protegiera.
A ninguno de nosotros nos importa la verdad
al margen del parámetro de la belleza [pobre Keats,
citado eternamente a pie de página]. Los Soles
reviviendo sus verdes tumores impasibles,
las almendras-muchacha y el imbécil trapo
de los colonizadores y los transeúntes. Son mi celo,
pero se podrían morir todos: Occidente
en la etimología exacta que no ha habido
a lo largo de los siete veintitrés minutos de canción.
Y basta, para conservar, lo errante.

lunes, 26 de noviembre de 2012

A WARM PLACE

¿Visitamos los posibles del dolor? ¿El tegumento
en purpurina de los párpados? ¿Los capilares
como añicos y alfileres taladrándote la sien? Aquí
la lírica a la que podría encomendarte, joven Annie.
El borrador que abstrae tu cuerpo restregado
por los ojos y las biografías de mal gusto. [«No te debo
nada.» «Me habrás olvidado.»] La migraña sustituye
el pánico por las escalas pertinentes de ceguera
y el amor en sí consiste en breves actos de elegir. ¿Qué 
duele más que la presión intracraneal del vómito?
Lloraré esta muesca en la cubierta azucarada del triptán
que ingiero desde la penumbra que me lleva a ti,
oh, quince años más tarde convertidos en estiércol,
pálpito y la entraña suficiente que esto aguarda.

domingo, 25 de noviembre de 2012

¿QUÉ HACER CON CHICO BUDDHA?

Sabía bien que Buddha Boy dejó de escribir hacía ya la tira de años atrás, allá por el 87, y que desde entonces él, junto a sus palabras y junto a aquella recia envoltura de chillona lana fucsia que todos, después de leerle, imaginaban besándole el cuerpo y apropiándose como una esponja de todo el pestazo a tabaco y grifa que le saliera al paso, se habían desvanecido, igual que un guiño de ramera triste, de los revisteros de los bares de Huertas, todavía gloriosos en la época en la que los últimos conciertos de jazz libre pisoteaban con sus ecos espídicos una muerte hueca de puro amanecer.